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Una buena alimentacion mejora la celulitis
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La celulitis en un problema intrínseco de la mujer y va unido a un proceso hormonal y circulatorio. Se manifiesta por un acumulo localizado de grasa y líquido y, siendo realistas, una vez instalada resulta verdaderamente difícil de eliminar.
No obstante, una dieta adecuada, realizada conjuntamente con un programa de ejercicio físico, evitará que vaya a más e incluso nos permitirá reducirla notablemente.
Es importante llevar una dieta con las calorías ajustadas. Es decir, que tu aporte energético no sea superior al que necesitas y en consecuencia no engordes. Si tienes sobrepeso y adelgazas, tu celulitis también mejorará.
Evita los azúcares
Una dieta anticelulitis debe ser baja en grasas saturadas (evita las carnes grasas, mantequilla, embutidos…) y en azúcares simples, de absorción rápida (pasteles, dulces, chocolate, azúcar, miel…).
Si padeces esta antiestética molestia no tomes más de dos piezas de fruta al día. El principal azúcar que contiene la fruta (fructosa) se transforma muy fácilmente en grasa y pasa a engrosar tu celulitis.
Las verduras, las hortalizas y los alimentos ricos en hierro deben ser la base de tu alimentación. Toma alimentos ricos en hierro: carne magra, pescado, marisco, legumbres… La falta de hierro favorece la aparición de celulitis y dificulta mucho más su eliminación.
Por otro lado, debes intentar no retener líquidos. Para ello, reduce o evita la sal. Para que tus platos no resulten sosos, condiméntalos con zumo de limón, perejil y otras hierbas aromáticas. Sigue una dieta diurética rica en potasio (endivias, berenjenas, frutos secos, setas, plátanos, levadura de cerveza, frutas) y toma infusiones que te ayuden a eliminar líquido, como el té verde o la salvia, un gran aliado para la mujer.
Toma también todo tipo de productos integrales (arroz, pasta, cereales), que absorben y eliminan toxinas y además evitan el estreñimiento, otro enemigo para la celulitis.
La leche es un alimento que en exceso tampoco resulta apropiado. Contiene azúcares de absorción rápida que favorecen la aparición de la “piel de naranja”. Puedes tomarla con moderación o sustituirla por leche de soja. De todas formas, no debes dejar de tomar lácteos, preferiblemente desnatados, para asegurarte el aporte de calcio.
Ejercicios de tonificación
Junto con la dieta debes hacer ejercicio para activar la circulación de tus piernas. Andar, montar en bicicleta y hacer footing son actividades muy recomendables, además de tonificar de muslos y caderas. Los ejercicios de tonificación y musculación con pesas resultan asimismo muy eficaces para atenuar la celulitis. Puedes ver los ejercicios más apropiados en Gymhome .
Los masajes también son beneficiosos contra la celulitis. En cuanto a la ropa, no utilices vaqueros ni prendas muy ajustadas, ya que impiden una buena circulación y favorecen la retención de líquido en los muslos.
Los alimentos que combaten la celulitis comparten dos atributos: pocas calorías y excelentes propiedades diuréticas. La fresa es ideal para el estreñimiento y una sofisticada arma contra la piel de naranja. El kiwi y su arsenal de vitamina C alivia el estrés; además, tiene cualidades laxantes y su contenido en potasio favorece el equilibrio hídrico. La piña no tiene rival; ayuda a digerir las proteínas, acelera la reparación de los tejidos, elimina toxinas y líquidos retenidos, es antiinflamatoria… El pomelo funciona como un purificador; en ayunas media hora antes del desayuno acaba con las toxinas nocturnas. El hinojo es superdiurético y contiene dones similares a los estrógenos que equilibran los niveles hormonales. El apio planta cara al estrés y la ansiedad con su efecto calmante. La zanahoria oficia como el mano de la piel por su alto índice en betacarotenos. Procure tomarla rayada en ensalada y cruda entre comidas.
Causas que generan celulitis
Ciertas etapas de la vida, como la pubertad o el embarazo, y el uso de anticonceptivos suponen un exceso de estrógenos que suele pasar factura celulítica. La sobredosis vuelve frágiles y porosos los vasos sanguíneos y con ello estimula la acumulación de líquidos y toxinas en los tejidos.
Los problemas digestivos son juez y parte, ya que reducen la oxigenación de las células y la sangre se satura de materiales de desecho difíciles de expulsar y que acaban por asentarse en zonas críticas del cuerpo.
También contribuyen a su desarrollo la respiración insuficiente, el estreñimiento, los problemas hepáticos y una circulación defectuosa, porque la celulitis se instala con más facilidad sobre tejidos poco irrigados.
Nuestro estilo de vida acapara muchas papeletas en esta rifa. Frente a una dieta abierta a todos los nutrientes básicos en su justa medida, la mala alimentación se impone y con ella la celulitis.
¡Ojo con la ropa ajustada!. Opte por prendas amplias y de tejidos naturales que dejen a la piel transpirar. Si su trabajo le obliga a permanecer mucho tiempo sentado o de pie, procure contrarrestar su efectos.
El tabaco es candidato de lujo para caer en sus garras. El humo deteriora la microcirculación, que a través de los capilares lleva nutrientes y oxígeno a las células.
El estrés puede ser determinante en la propagación del proceso porque la ansiedad y los nervios incrementan la producción de hormonas y por tanto la fragilidad capilar y el acopio de toxinas en los tejidos. La peor medida anticelulítica es convertir la cena en la comida más importante y fuerte del día.
Consejos a tener en cuenta
Cafeína
Limite su consumo a 1 porción de bebida con cafeína por día (café, té, coca cola).
Alcohol
El alcohol favorece que aumenten los niveles de ácidos grasos en la circulación. Además de favorecerse la acumulación de grasa en los lugares donde menos nos gusta, también aumenta el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.
* Se recomienda limitar el consumo a 1 porción por día en mujeres y 2 para los hombres.
1 porción = 1 cerveza; 1.5 oz (45 ml) de whisky, ron, vodka y otros licores; 150 ml de vino
Mantenga una dieta baja en grasa saturada
* La grasa saturada, es la que encontramos en todos los productos de origen animal, como la carne de res, pollo, embutidos y lácteos.
* Prefiera cortes de carne de res magra, pollo sin piel y lácteos descremados.
Incluya suficiente fibra en su dieta.
Consuma al menos 2 frutas al día y 3 porciones de vegetales.
1 porción de vegetales es 1 taza de vegetales crudos o ½ taza de vegetales cocidos.
Controle el consumo de azúcar y “harinas refinadas”
* Sustituya el azúcar de mesa por edulcorantes sin calorías como el “splenda”, “equal”, etc.
* Prefiera las opciones integrales: pan integral, arroz, integral, pasta integral.
Evite consumir alimentos procesados,
altos en preservantes, colorantes o saborizantes.
Entre más natural sea su alimentación mejor.
Deje de fumar
Realice ejercicio regular
Haga el ejercicio parte de su rutina diaria. Dedique al menos 30 minutos, para realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada, por ejemplo caminar, bailar, trotar.
No deje que el estrés le controle.
Haga la relajación parte de su rutina diaria!!
Estas estrategias le ayudarán a eliminar toxinas de su organismo y a reducir la acumulación de grasa, los cuales se consideran como los principales contribuyentes al desarrollo de la celulitis. |
La palabra “celulitis” es un término equivocado que empleamos generalmente para referirnos a ciertas obesidades o adiposidades localizadas en determinadas zonas del organismo. Es un término inexacto puesto que la entidad clínica a la que nos referimos no lleva implícita la existencia de ningún proceso inflamatorio.
PERO . . . ¿QUÉ ES?
Clínicamente no es difícil de reconocer una zona celulítica en nuestro organismo, ya que concurren una serie de signos que son perfectamente identificables y característicos como manifestación de los cambios ocurridos en el tejido subcutáneo superficial en donde radica la enfermedad: Aumento de su espesor, Aumento de su consistencia, Aumento de su sensibilidad.
Disminución de su movilidad y capacidad de desplazamiento de los distintos planos de la piel por la adherencia a planos cutáneos profundos.
Palpación de “gránulos” subcutáneos que corresponden a los micronódulos y macronódulos característicos de la celulitis.
Todas estas anomalías constituyen el fenómeno bien conocido de la “piel de naranja” que define estéticamente la apariencia de esta enfermedad en la zona afectada.
¿CÓMO SE PRODUCE?
Existe prácticamente una unanimidad de criterios entre los diversos especialistas en diferenciar cinco fases en la formación del tejido celulítico, o más bien en las etapas en que se produce la desestructuración del tejido subcutáneo que va a dar lugar a la formación de la celulitis.
1ª Fase: No tiene una manifestación clínica y por lo tanto es prácticamente imposible diagnosticarla. Se caracteriza por un enlentecimiento de la microcirculación venosa y linfática. Los vasos se dilatan y la sangre permanece en ellos más tiempo del habitual.
2ª Fase: Debido a la persistencia del estasis sanguíneo, y de la vasodilatación, la pared de los pequeños vasos venosos y linfáticos se hace más permeable dejando salir líquido al exterior. Es lo que se denomina edematización del tejido conjuntivo. Este líquido es muy rico en electrolitos (fundamentalmente sodio) y en mucopolisacáridos.
3ª Fase: Esta inundación conlleva una serie de reacciones químicas ya que estas sustancias extrañas crean un compromiso de presiones al ocupar un espacio que no es el apropiado, dificultando todavía más la nutrición correcta de las células grasas que se localizan en su alrededor. Es lo que se denomina fenómeno de hiperpolimerización de los mucopolisacáridos, en el que asistimos a una transformación del líquido seroso en una sustancia geloide, más densa, que todavía entorpece más los intercambios de nutrientes entre los vasos y las células adipocitarias. Estas células al no poder verter sus metabolitos al torrente microcirculatorio, se hipertrofian aumentando considerablemente de tamaño, pudiendo llegar, incluso, a romperse y verter al exterior su contenido graso y tóxico.
4ª Fase: En el transcurso de algunos meses se produce un fenómeno de proliferación fibrosa en la que la sustancia fibrosa de la dermis e hipodermis se organiza en fibrillas translúcidas, hinchadas y turgentes formando auténticas redes que engloban a todos los elementos: células grasas, vasos venosos, linfáticos y nervios, dificultando todavía más los intercambios nutricionales entre los vasos y las células. La compresión de las terminaciones nerviosas se manifestará en forma de dolor, y la compresión de los adipocitos da lugar a la apariencia de acolchado típica del fenómeno celulítico.
5ª Fase: La evolución de la fase anterior se traduce en una auténtica fibrosis o esclerosis cicatricial que comprime a células, vasos, linfáticos y nervios, y se organiza en forma de micronódulos que al unirse entre sí da lugar a los macronódulos que a veces podemos palpar en las zonas celulíticas. Parte de estas mallas traccionan de las últimas capas de la piel formando ondulaciones características que denominamos “piel de naranja.”
ETIOLOGIA: ¿POR QUÉ SE PRODUCE?
La celulitis es un proceso multifactorial, raramente hay un único motivo al que podamos responsabilizar totalmente de que ésta aparezca. Sabemos y podemos precisar una serie de factores predisponentes y que estadísticamente se asocian con su presencia:
Factores endocrinos: Parece algo evidente que existe una relación entre la aparición de la celulitis y las fluctuaciones hormonales a que se ve sometida la mujer a lo largo de su desarrollo. Primero porque es tremendamente significativo que aparezca la patología coincidiendo con los cambios hormonales fisiológicos de la mujer (pubertad, embarazo, postparto, toma de anticonceptivos, o menopausia). En segundo lugar porque numerosos estudios hormonales certifican que tanto los estrógenos como la progesterona (ambas hormonas típicamente femeninas) tienen un efecto directo sobre el tejido graso, siendo responsables del aumento del volumen de los adipocitos en zonas específicas del cuerpo de la mujer, preferentemente en las zonas peritrocantéreas (cartucheras).
Factores enzimáticos: Las lipoproteinlipasas, trigliceridolipasas, los sistemas adenilciclasas y el AMP-cíclico, son sistemas enzimáticos cuyas alteraciones traen como consecuencia efectos en la capacidad de lipólisis y de la transformación de los triglicéridos en ácidos grasos y glicerol por parte de los adipocitos. Sistemas que sabemos en mayor o menor medida están alterados en el tejido graso de las pacientes celulíticas.
Factores psicosomáticos: Las pacientes con distonías neurovegetativas, en las que se manifiestan especialmente los fenómenos de ansiedad, estrés, emotividad etc. Poseen una mayor labilidad en el metabolismo y actuación de sus hormonas catecolamínicas (adrenalina y noradrenalina) produciendo fenómenos hiperactivos de su vasomotricidad, con lo que están mucho más predispuestas a padecer celulitis.
Factores genéticos: Es un hecho estadísticamente comprobado la existencia de “familias de obesos” y “familias de celulíticas”. Los antecedentes familiares de obesidad y de celulitis es un factor predisponente de primer orden para padecer la enfermedad.
Factores alimentarios: Que existe una relación entre sobrealimentación y obesidad es algo evidente. Pero al relacionar dieta y celulitis debemos concentrarnos más en la calidad de la alimentación que en su cantidad. Fundamentalmente podemos relacionar los hábitos tóxico – dietéticos con la aparición de la celulitis: tabaco, alcohol, comida basura, abuso de picantes y de especias fuertes etc. Y como no las consecuencias de una dieta desequilibrada, hiperuricemias, hipercolesterolemias, tendencia al estreñimiento, mala higiene de vida etc.
Factores vasculares: Son fundamentales e imprescindibles en la aparición de la celulitis. De hecho, como ya hemos comentado no existe celulitis sin un componente de alteración microcirculatoria. Es muy frecuente que las pacientes afectadas de celulitis manifiesten sintomatología vascular, principalmente de retorno venoso: dolor, pesadez, cansancio, varicosidades y varículas en las piernas etc.
DIAGNOSTICO DE LA CELULITIS
El diagnóstico de la celulitis no reviste ninguna complicación, básicamente si nos fijamos en el aspecto de la piel, palpamos correctamente y pellizcamos suavemente la misma nos cercioraremos de la presencia de las placas celulíticas. La piel aparece con una serie de irregularidades como depresiones que constituyen la clásica “piel de naranja”. Palpando superficialmente notaremos la presencia de irregularidades como en “grano de arroz”, y en estadíos más importantes nódulos celulíticos más grandes y compactos. La capacidad de deslizamiento de las capas de la piel está disminuída notando que al pellizcarla duele y no podemos despegarla de las capas más profundas. El aspecto es de sequedad, frialdad e induramiento o edematizada.
Normalmente nos encontraremos una serie de signos asociados, generalmente de índole vascular como: calambres, pesadez de las piernas, edematización de los tobillos, pies fríos, con la piel rosada, marmórea, y muy frecuentemente se asocia a la presencia de varículas, varices, hematomas muy frecuentes etc.
CLASIFICACION DE LA CELULITIS
Celulitis Blanda: Se suele dar en personas de cierta edad, que no realizan ningún ejercicio o se han sometido a frecuentes y drásticas dietas de adelgazamiento. La flacidez de la musculatura es tan importante como la celulitis que presentan.
Celulitis Compacta o Fibrosa: Es propia de las jóvenes que presentan obesidad o sobrepeso asociado. La celulitis es dura y da sensación de tensión al palparla. Es la que responde mejor al tratamiento. Formación de los nódulos, Persistencia de las marcas de presión de los dedos sobre la zona afectada. Incapacidad de deslizamiento suave de los dedos sobre la zona enferma.
Celulitis Esclerótica: Aparición, generalmente en la parte lateral de los muslos y en las mismas nalgas, de unos abultamientos irregulares de la piel (Lo que se conoce como piel de naranja).
Los rayos solares son los principales agresores para la piel y una de las causas primordiales del envejecimiento y del desarrollo de melanomas.
La necesidad de cuidar nuestra piel es especialmente importante durante los meses venideros. Si se pone en práctica una dieta que asegure el aporte correcto de todos los nutrientes básicos para la piel, podremos mantenerla en perfecto estado de salud, siempre y cuando no la sometamos después a baños de sol intenso sin ningún tipo de protección.
Nutrientes básicos para la piel
Los ácidos grasos insaturados como el ácido oleico, presente en el aceite de oliva y el aguacate, y la grasa presente en aceites de semillas, frutos secos oleaginosos y el pescado (sobre todo el azul) son imprescindibles para mantener una piel bien estructurada e hidratada.
La vitamina A ejerce un papel esencial en la renovación de la piel y de las mucosas. Se encuentra en los alimentos de origen animal: hígado, grasas lácteas, huevo, lácteos completos. El beta-caroteno, precursor de la vitamina A en el organismo, es abundante en las verduras de hoja verde y de coloración rojo-anaranjado-amarillento (zanahoria, tomate…) y en ciertas frutas (albaricoques, cerezas, melón, melocotón, nectarinas…).
La vitamina E actúa evitando la acumulación de radicales libres (acción antioxidante) que en verano aumentan por la acción de los rayos solares y provocan las denominadas “manchas de envejecimiento”. Encontramos buena cantidad de vitamina E en los siguientes alimentos: germen de trigo y su aceite, aceite de soja, germen de cereales o cereales integrales, aceite de oliva virgen, vegetales de hoja verde y frutos secos.
La vitamina C es también un potente antioxidante y mejora la producción de colágeno, una proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. La mejor forma de incorporar esta vitamina es a través de frutas y verduras frescas y crudas. Abunda en los siguientes alimentos de temporada: melón, fresas, moras, pimientos verdes, tomate y otros que también encontramos en el mercado como cítricos (naranjas, limones) y kiwi.
Las vitaminas del grupo B: actúan sobre el estado de la piel, cabello, mucosas e intervienen en los procesos de renovación celular, entre otras funciones. Aparecen en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). Se debe prestar especial atención a los folatos, vitamina que encontramos mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos, hígado y levadura de cerveza.
El selenio: es un mineral con acción antioxidante, relacionado con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel o melanoma. Se encuentra en: carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.
El cinc: favorece la formación de nuevas proteínas (renovación celular), participa en la lucha contra los radicales libres, favorece el buen estado de la piel y las mucosas, proporcionando tonicidad y elasticidad a la piel. Abunda en: carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales integrales y legumbres.
Piel de naranja
La celulitis se resiste a abandonar nuestro cuerpo una vez que ha tomado posiciones. Mantenerla a raya será, por tanto el objetivo prioritario de esta batalla tan dura de pelar.
Bajo la piel habitan unas células llamadas adipocitos que se encargan de almacenar la grasa que demanda nuestro cuerpo. La celulitis supone la atrofia de tales células que, a partir de entonces, presentan un crecimiento anormal. Esta degeneración tiene su réplica inmediata en la odiosa piel de naranja, pero también puede acarrear otros trastornos.
Al crecer, las células grasas bloquean la circulación sanguínea, lo que impide una correcta oxigenación de los tejidos, y la circulación linfática, cuya misión es depurar nuestro organismo. Además, la presión que ejercen los líquidos estancados destroza los capilares que alimentan a las células adiposas y las libera del exceso de linfa.
Por una cuestión hormonal, la celulitis se ensaña con más del 90% de las mujeres y no es patrimonio exclusivo de las gruesas. La progesterona potencia la acumulación de grasas, mientras que los estrógenos favorecen la retención de líquidos. A ello se suman las características del tejido adiposo femenino y su disposición vertical. La adolescencia, el síndrome premestrual, el embarazo y la menopausia son momentos críticos a la hora de desencadenarse. La herencia también juega su baza.
Se distinguen tres tipos de celulitis. Una incipiente que resulta fácil combatir, otra blanda o flácida que se ve reforzada por malos hábitos, y la edematosa, que suele ir acompañada de dolores y cierta hinchazón. Sus lugares favoritos para instalarse son los muslos, morada de las clásicas y antiestéticas pistoleras; las nalgas, donde puede irrumpir con la adolescencia y se deja notar por su aspecto acolchado; el vientre, un espacio muy frecuentado por la celulitis a partir de los cuarenta años y cuya principal causa es el sedentarismo; el interior de las rodillas, donde aparece con la pubertad y resulta muy difícil de eliminar; el interior de los brazos, un terreno abonado durante el embarazo o tras un importante aumento de peso; y el cuello durante y después de la menopausia y que en el argot celulítico se denomina cuello de bisonte.
Prevención y constancia
El cuerpo defiende a ultranza su despensa profunda de grasa. Controlar la celulitis requiere cierta prevención y constancia. Evite los alimentos pesados (platos muy elaborados, frituras…) porque dificultan la digestión y contienen grasas non gratas. Hay que restringir el consumo de café y alcohol, que sobrecargan al hígado entorpeciendo sus funciones de filtro, y limitar el uso de la sal, ya que el sodio favorece el estancamiento de líquidos.
Tampoco conviene pasarse con el azúcar y los dulces, sus calorías provocan un rápido acopio de grasa y dificultan la correcta absorción de las proteínas. Beber dos litros de agua al día y entre comidas viene al pelo para eliminar toxinas. No caiga en el error de desterrar las proteínas de su dieta, éstas deben cubrir el 15% de sus necesidades calóricas diarias. Ellas mantienen los músculos a tono, limitan la expansión de las células grasas y evitan la retención de líquidos.
Se recomienda la asociación de proteínas de origen animal y vegetal; las combinaciones más saludables son: cereales-lácteos; patatas-lácteos; legumbres-pescado y pan-pescado. Las grasas que se hacen cargo del buen aspecto de la piel, nos ayudan a asimilar ciertas vitaminas. Elija siempre aquellas de origen vegetal como el aceite de oliva. Las legumbres también deben estar presentes, ya que limitan la absorción de azúcares y grasas y favorece la actividad intestinal.